Entorno y actividades

El privilegiado entorno del cámping La Ribera lo convierte en un lugar idóneo para realizar un abanico enorme de actividades deportivas, naturales y de carácter cultural. Al lado mismo del cámping se alza el pantano de Sant Ponç. Un lago de aguas azules y limpias donde se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos, incluida la pesca, que también es practicable en el río Cardener. 

Sus aguas tranquilas, y la orilla en forma de playa, lo convierten en un sitio ideal para bañarse. Hay mil y un recovecos para pararse a descubrir...

El camino que da la vuelta al lago puede seguirse en coche, en bicicleta o andando. A mitad del camino, uno puede desviarse ligeramente para visitar la iglesia y la cripta de Sant Esteve d’Olius, ejemplos prototípicos del románico catalán. Justo al lado se encuentra el curioso cementerio modernista que el arquitecto Bernadí Martorell, discípulo de Gaudí, proyectó entre las rocas.


Otra zona que combina el recreo, los paseos por caminos de bosque y las visitas de monumentos románicos es el curso del río Aigua d’Ora. Este río de aguas cristalinas tiene algunas pozas que invitan a un buen baño. Remontando su curso, encontraremos la iglesia de Santa Eulàlia, y más arriba, la de Sant Pere de Graudescales, que fue un antiguo monasterio benedictino.

Muy cerca está
Ca l’Ambròscasa donde se conservan una serradora y un molino de harina que aprovechaban el agua del río como elemento motor. Desde aquí, al lado de donde se supone que murió Guifré el Pilós, hay una vista excepcional de la Serra de Busa, que en otoño se colma de setas y seteros.

Desde el Pla de Busa, andando unos veinte minutos aproximadamente, se llega al Capolatell: una isla de terreno en medio de desfiladeros, que fue utilizada como prisión durante la Guerra del francés (princ. s. XIX). Desde cualquier punto de la Serra de Busa se tiene una perspectiva espectacular de toda la región.

Bajando del Pla de Busa, encontramos otro de los miradores por excelencia de la comarca: el castillo y la iglesia de Besora, donde el silencio sólo es roto por el ruido de los cencerros de las vacas.


Otras excursiones de montaña son las que llevan hasta la Vall de Lord, el centro neurálgico del cual es el municipio de Sant Llorenç de Morunys. A parte de pasear por las estrechas calles y plazas de este bonito pueblo, es obligada la visita a la iglesia parroquial, que cuenta con un claustro románico más que notable, con la capilla y el retablo de la Mare de Déu dels Colls, y con un órgano barroco que acaba de ser restaurado.

Otros paseos por la zona incluyen la Serra de Montcalb, las Fonts del Cardener, los municipios de La Coma i La Pedra y Guixers, la estación de esquí de El Port del Comte (a sólo 30 minutos del cámping) o la sierra de Canalda (donde se puede practicar el vuelo biplaza con parapente y practicarse la escalada). Toda esta zona puede recorrerse, así mismo, en BTT, siguiendo senderos de dificultad gradual.  Para practicar esquí de fondo y tener una vista privilegiada de los Pirineos, uno puede adentrarse en el Alt Urgell y visitar el municipio de Tuixén, con el curioso Museo de las Trementinaires, y sus alrededores.

Bajando de nuevo al Solsonès, otra parada obligada es el mirador de la Creu del Codó de Coll de Jou, que ofrece maravillosas vistas de la comarca y es punto de partida de la carretera que lleva al municipio prepirinenco de Odèn. Aquí, el Centre de Natura d’Odèn organiza excursiones y actividades alrededor del medio natural prepirinenco y de las historias y leyendas que éste esconde.
 

Otras leyendas e historias de estos parajes son aquellas que conciernen a los cátaros, que se refugiaron en estas tierras en su huída de los cruzados y la inquisición.

Dejando ya el Prepirineo, pero continuando en la zona oeste del Solsonès, se encuentra la Ribera Salada. Cuando se llega a Castellar de la Ribera, municipio que cuenta con la bonita iglesia románica de Sant Julià de Ceuró, el río se ensancha hasta llegar a Ogern, donde se han construido tres picinas naturales aprovechando su abundante cauce. Sin embargo, en el curso alto del río, el agua discurre entre rocas y barrancos, que se pueden remontar a pie en una excursión por dentro del agua.

 



Solsona, la capital de la comarca, es sede episcopal. La importancia histórica de este hecho ha teñido de nobleza y señorío las calles y plazas de la ciudad. El casco urbano, que mantiene 3 de los 4 portales de la muralla, está lleno de edificios emblemáticos: el Ayuntamiento, el Palacio Episcopal, la Torre de las Horas, El Palau Llobera, etc. Pero la verdadera joya de la ciudad es, sin lugar a dudas, la catedral. De estilo eminentemente gótico (aunque con algunos elementos románicos tales como el campanario y los ábsides), alberga la Mare de Déu del Claustre (virgen negra, considerada obra maestra del románico mundial). El Museo diocesano tiene uno de los fondos más valiosos de arte medieval de los Países Catalanes. Pero a parte de sus monumentos, Solsona también destaca por la riqueza y diversidad de su folklore.

Dejando ya la capital de la comarca, y dirigiéndonos hacia el sur, nos viene de paso el
Santuari del Miracle, lugar de paz donde la arquitectura renacentista de la Casa Grande se amalgama con el exuberante barroco del altar del monasterio. Su fresco patio, durante las noches de verano, se convierte en auditorio de conciertos. Muy cerca del monasterio se encuentran los pueblos de Freixinet y Su, y la iglesia y torre medievales de Riner.

El resto de la zona sur-oeste del Solsonès era límite entre la Cataluña Nueva y la Cataluña Vieja. Era, pues, tierra de batallas entre moros y cristianos, por lo cual su paisaje está repleto de torres de vigía y de defensa, de fortificaciones, y de iglesias y masías que en el siglo XII aseguraban el territorio conquistado al enemigo. Una de las construcciones más impresionantes es la Torre de Vallferosaen el límite entre El Solsonès y sus comarcas vecinas de l’Anoia (con toda una serie de parajes naturales para descubrir) i la Segarra (el territorio de la cual está poblado de castillos, monumentos románicos, e incluso vestigios de la ocupació romana).

Dignos de mención son también el pintoresco municipio de Sant Climenç, varias casas señoriales de sus alrededores, el Museo del Carlismo y el Centro Geográfico de Cataluña, situado en el municipio de Pinós. Esta zona posee también varios dólmenes y monumentos megalíticos de interés.
 

Fuera de la comarca del Solsonès, pero a sólo 10 kilómetros del cámping, se encuentra la villa de Cardona, majestuosa por su espléndido castillo y rica por la sal que había en sus minas. El cierre de las explotaciones mineras ha dado paso a su aprovechamiento turístico. La visita merece la pena, puesto que los caprichos de la sal han construido un paisaje subterráneo único en Europa. El encanto de Cardona queda también de manifiesto en cada una de las calles, plazas y rincones de la villa.

No muy lejos de Cardona encontramos el monasterio de Sant Benet de Bages, una de las edificaciones monásticas más valiosas del Principado. El camino que conduce a sus aledaños está repleto de iglesias, castillos y fortificaciones. Es especialmente remarcable el casco antiguo de Súria, la iglesia y el castillo de Coaner, o el de Balsareny. Por el camino (a 20 minutos del cámping) también se hallan los municipios de Valls y Palà de Torroella, fundados a finales del siglo XIX como colonias téxtiles que aprovechaban el agua del río Cardener. Estas colonias se construyeron siguiendo el modelo de las que se encuentran a lo largo del río Llobregat en la comarca vecina del Berguedà. En un tramo de este río se puede encontrar un parque fluvial que ofrece gran cantidad de actividades tanto de índole cultural como de ocio.


Pero a parte de estos lugares de interés monumental o histórico, en los alrededores del cámping hay infinidad de senderos, caminos y arroyos que se pueden seguir en BTT, andando o a caballo, por el puro placer de pasear rodeado de pinos, verdor y sensación de frescor. Además, al lado del cámping pasa el GR-7 (sendero de largo recorrido), que se adentra hacia el río al pasar la casa vecina del Molí Vell de Xixons.